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Semilleros El Plantel: la apuesta del sector agrícola por el gas licuado

30/01/26

AGL
AGRICULTURA

El gas licuado es una energía versátil, con múltiples aplicaciones en diversos sectores y localizaciones: se trata de una opción segura y eficiente en el hogar, la industria y también la agricultura.

Una de las aplicaciones más desconocidas -pero efectivas- que tiene el gas licuado es la agricultura, en concreto, el cuidado de las plantas. Manuel Escudero, director gerente de Semilleros El Plantel, explica en una entrevista a AGL por qué el gas licuado es la energía más adecuada para el complejo proceso de injerto de plantas y semillas. 

Precisión, temperatura y estabilidad

En El Plantel, cuentan con dos líneas de producción. La primera, más sencilla, se basa en la producción de plántulas convencionales. A partir de semillas producen plantas que dan lugar a cultivos hortícolas resistentes. Aunque se trata de un proceso no tan exigente, necesitan mantener la temperatura ideal en los invernaderos: “Tenemos unos quemadores de gas, a los que llamamos máquinas de calefacción, donde echamos el humo por las chimeneas y metemos solamente calor dentro de los invernaderos. Así, las plantas tienen su temperatura idónea en cada momento”. En estos procesos, se necesitan unas condiciones que pueden fluctuar en más o menos un 20% de la temperatura necesaria.

La segunda línea de producción se basa en el injertado de plántulas. Este es un proceso complejo y en el que se necesita mucho cuidado y trabajo, al que dedican más de 300 empleados. Según cuenta el director gerente, "el injertado es un proceso en el cual con dos plantas se hace una, cogiendo la raíz de una planta y la parte aérea de otra, [...] y lo que da es un fruto de una calidad excepcional con muy buen sabor, buen color, y con un fruto excepcional”.

Por ello, el gas licuado se vuelve esencial. “Es muy preciso, no obtura ningún circuito, y siempre la combustión es igual”, explica Escudero. Esta característica del gas licuado, la precisión, es muy importante para el proceso de injertado, dado que una mínima variación en la temperatura puede matar la planta.

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Una energía segura y eficiente 

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Semilleros El Plantel lleva utilizando esta energía eficiente y versátil desde hace muchos años. No solo aporta esa precisión en la temperatura, sino que además genera muchos menos problemas en las propias máquinas: "El gas licuado siempre es igual, y te permite la tranquilidad de que, con una pequeña revisión que se le haga al principio de campaña a las máquinas, una vez al año, generalmente no te va a dar nunca un problema”. Así, según Escudero, es por esa “estabilidad y seguridad” por lo que consideran clave este combustible en los invernaderos.

“Ahora mismo todo lo gestionamos con un equipo informático que le dice [a la máquina] una temperatura y humedad concreta... Al final, cuando tú detrás tienes una energía que no te falla, tienes lo que tú necesitas”. Por ello, desde los semilleros han optado por esta energía: “No conocemos otra energía que no sea el gas licuado”. 

El papel del gas licuado en el sector agrícola

Desde los delicados procesos de injerto de plantas, hasta el control de malezas y plagas, pasando por su uso como combustible de vehículos agrícolas, esta energía de presente y futuro forma parte del sector de la agricultura, gracias a su versatilidad y eficiencia.

Además, la capacidad de almacenamiento con la que cuenta y la facilidad de distribución y transporte hasta el destino final lo convierten en una fuente de suministro segura y de fácil acceso. Así, el gas licuado impulsa el sector agrícola para que ningún sector se quede atrás en el camino hacia la descarbonización. 

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