El gas licuado, un aliado en la transición energética
P: ¿Qué papel juega el gas licuado en la transición energética?
R: Dada su facilidad de transporte, es una solución energética clave para aquellos lugares de difícil acceso donde no llegan otras fuentes: zonas rurales o ultraperiféricas, como Canarias, que de otra forma tendrían muy complicado el abastecimiento. Además, es una energía que, gracias a la red de distribuidores existente en España, asegura el suministro en hogares vulnerables o en situaciones de emergencia.
En estos casos, es importante contar con fuentes de energía diversas, asequibles y capaces de responder rápidamente ante circunstancias excepcionales. El gas licuado puede mantener su operatividad incluso durante interrupciones del suministro general y es una solución ya disponible que puede aprovechar las infraestructuras existentes.
Esto lo convierte en un recurso estratégico que garantiza la continuidad en el uso de cocinas, sistemas de calefacción o iluminación, proporcionando un suministro seguro cuando más se necesita.
P: Además del ámbito doméstico, ¿qué sectores pueden beneficiarse del gas licuado?
R: El gas licuado destaca por su enorme versatilidad. Es una solución energética utilizada en sectores tan diversos como la agricultura, la industria, el turismo, la hostelería o el transporte.
Su facilidad de almacenamiento y transporte permite adaptarse a las necesidades específicas de cada actividad económica, mejorando la competitividad y ofreciendo una alternativa eficiente para reducir emisiones sin comprometer la operatividad de las empresas.
También desempeña un papel relevante en la movilidad, especialmente mediante el autogas, una tecnología madura que contribuye a mejorar la calidad del aire en las ciudades gracias a sus menores emisiones contaminantes.