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Sebastià Masas, presidente de AGL: "Nuestra misión es presentar y promover el gas licuado como parte de la transición energética"

30/06/26

AGL
PRESIDENTE

Masas es presidente de la Asociación Gas Licuado (AGL) desde febrero de 2025 y consejero delegado de Vitogas. En su toma de posesión, expuso que los objetivos de su mandato serán la continuación de la divulgación en torno a los gases renovables, como el BioGLP y el rDME, y la defensa de un marco normativo que devuelva la sostenibilidad económica al sector.

El trabajo de la asociación

Pregunta: ¿Cuál es la misión de la Asociación?

Respuesta: La Asociación Gas Licuado (AGL) tiene como objetivo dar a conocer y respaldar, con rigor y claridad, el papel del gas licuado como una fuente de energía que contribuye activamente a alcanzar una economía neutra en carbono de cara a 2050. Su eficiencia en costes energéticos y su implicación con la transición energética la posicionan como una parte relevante de la solución en este proceso.

Además, desde AGL queremos avanzar en la descarbonización inclusiva de la sociedad, garantizando que todos los ciudadanos, independientemente de dónde vivan o de su situación económica, puedan acceder a alternativas energéticas sostenibles, seguras y asequibles.

Así, trabajamos para visibilizar el papel de toda la cadena de valor del gas licuado y defender el principio de neutralidad tecnológica, fundamental para que la transición energética se produzca de manera eficiente y sin excluir soluciones ya disponibles que pueden contribuir desde hoy a la reducción de emisiones.

P: ¿Qué mensaje quiere trasladar la asociación a las administraciones y a la sociedad?

R: La transición energética será más rápida y efectiva si aprovecha todas las tecnologías capaces de contribuir a la descarbonización.

Es por ello que España necesita un modelo energético diverso y resiliente, que combine innovación con soluciones ya implantadas y accesibles. El gas licuado y, especialmente, los gases renovables bioGLP y rDME, pueden desempeñar un papel importante en aquellas zonas donde otras alternativas presentan mayores dificultades técnicas o económicas.

Nuestro mensaje es claro: la transición debe ser inclusiva, eficiente y que no deje a nadie atrás. 

El gas licuado, un aliado en la transición energética

P: ¿Qué papel juega el gas licuado en la transición energética?

R: Dada su facilidad de transporte, es una solución energética clave para aquellos lugares de difícil acceso donde no llegan otras fuentes: zonas rurales o ultraperiféricas, como Canarias, que de otra forma tendrían muy complicado el abastecimiento. Además, es una energía que, gracias a la red de distribuidores existente en España, asegura el suministro en hogares vulnerables o en situaciones de emergencia.

En estos casos, es importante contar con fuentes de energía diversas, asequibles y capaces de responder rápidamente ante circunstancias excepcionales. El gas licuado puede mantener su operatividad incluso durante interrupciones del suministro general y es una solución ya disponible que puede aprovechar las infraestructuras existentes.

Esto lo convierte en un recurso estratégico que garantiza la continuidad en el uso de cocinas, sistemas de calefacción o iluminación, proporcionando un suministro seguro cuando más se necesita.

P: Además del ámbito doméstico, ¿qué sectores pueden beneficiarse del gas licuado?

R: El gas licuado destaca por su enorme versatilidad. Es una solución energética utilizada en sectores tan diversos como la agricultura, la industria, el turismo, la hostelería o el transporte.

Su facilidad de almacenamiento y transporte permite adaptarse a las necesidades específicas de cada actividad económica, mejorando la competitividad y ofreciendo una alternativa eficiente para reducir emisiones sin comprometer la operatividad de las empresas.

También desempeña un papel relevante en la movilidad, especialmente mediante el autogas, una tecnología madura que contribuye a mejorar la calidad del aire en las ciudades gracias a sus menores emisiones contaminantes. 

Energía segura y de futuro: la aportación del sector

P: En un contexto internacional marcado por la incertidumbre energética, ¿qué aporta el gas licuado en términos de seguridad de suministro?

R: La seguridad energética se ha convertido en un elemento central de la política energética europea en los últimos años. En este sentido, el gas licuado ha demostrado ser una fuente de energía fiable y resiliente incluso en momentos de elevada volatilidad en los mercados internacionales.

Su diversificación de orígenes y la flexibilidad de su logística permiten reducir la dependencia de rutas o proveedores concretos. España cuenta además con una cadena de suministro consolidada y con múltiples puntos de abastecimiento internacionales, lo que contribuye a garantizar la disponibilidad del producto incluso en escenarios geopolíticos complejos.

Disponer de un mix energético diversificado no solo mejora la competitividad, sino también la capacidad de respuesta ante posibles interrupciones o tensiones en el suministro energético.

P: ¿Cómo encaja el gas licuado en los Objetivos 2030?

R: El gas licuado es una solución baja en carbono, energéticamente coste-eficiente y comprometida con el proceso de descarbonización de la economía, es decir, un aliado para avanzar en la transición energética.

La contribución del gas licuado a los objetivos climáticos se sustenta en los beneficios que aporta. Como combustible genera menos emisiones de CO2 y partículas contaminantes, un elemento clave para mejorar la calidad del aire y reducir los impactos sobre la salud, especialmente en los entornos urbanos y en el ámbito del transporte.

Por otro lado, hoy en día contamos con alternativas como el BioGLP y el rDME, dos gases renovables que permitirán avanzar en la descarbonización sin cambios en la infraestructura existente. Para ello, el marco regulatorio español debe impulsar la producción y valorización de estas soluciones. Teniendo en cuenta el enorme potencial que tiene nuestro país para desarrollar estos gases renovables, es necesario que las instituciones reconozcan su contribución a la descarbonización.