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El transporte pesado, también con autogas

30/04/26

AUTOGAS
CAMIONES

El gas licuado es un combustible eficiente y accesible, muy extendido en turismos. Miles de vehículos ya cuentan con esta energía, pero su versatilidad no se queda ahí: los camiones también funcionan con autogas.

Especialmente para sectores como Horeca es de gran importancia, dado que este combustible permite la descarbonización del transporte de última milla. Así, este tipo de vehículos, muy comunes en las grandes ciudades, son un avance para la transición energética de la movilidad. Para conocer todos sus detalles, en AGL hemos hablado con Herko, único fabricante de vehículos industriales con motor propulsado por gas licuado y bioGLP, y cuyo volumen esperado para este año es llegar a los 150 camiones matriculados en el mercado. 

Camiones con motor 100% autogas y bioautogas 

El salto del autogas al transporte pesado responde a una necesidad real del mercado. Tal y como explica Pedro Silva, presidente de Herko y CEO de BeGas, “hay una llamada de socorro por parte de las grandes flotas […] y del canal Horeca”, que demandaban soluciones viables más allá de los combustibles tradicionales para avanzar en el proceso de descarbonización.

En este contexto, surge una propuesta diferencial: “Todo viene de la historia de BeGas, al homologar su primer motor en 2020 y en 2021 se puso a desarrollar un motor para estos vehículos de última milla. Es un motor que solo funciona con gas licuado, o ahora también con bioGLP, el bioautogas. El éxito de la homologación de ese motor de 3 litros, un motor de cuatro cilindros, junto con esa llamada de socorro de los clientes, fue el detonante”. A diferencia de otras soluciones híbridas o duales, estos vehículos no dependen de combustibles tradicionales: “Arrancamos a gas, funcionamos a gas y lo paramos a gas”, lo que permite medir con precisión su impacto ambiental.

El resultado ya es visible en las calles. Modelos como el ERCO BIOS 35 circulan en ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Sevilla, demostrando que el autogas no es solo una alternativa, sino una realidad en el transporte urbano de mercancías.

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“El autogas nos da una reducción prácticamente a cero de emisiones contaminantes” 

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El autogas destaca por su capacidad para reducir emisiones de forma inmediata. Según Silva, “funcionando con un vehículo autogas convencional […] respecto a otras de combustibles tradicionales, ya estamos reduciendo un 20% de CO2”.

Pero su impacto va más allá. Este combustible permite mejorar la calidad del aire en entornos urbanos ya que, como incide el presidente de Herko, “el autogas de por sí nos da una reducción prácticamente a cero de emisiones contaminantes”. Además, su accesibilidad es clave: aunque en algunos casos el consumo puede ser ligeramente superior a otros combustibles, “el precio del autogas es prácticamente el 50%, así que le salen las cuentas a la empresa de transporte”.

Otro aspecto relevante es su fiabilidad tecnológica. Frente a ciertas percepciones, el autogas no limita el rendimiento en transporte pesado: “Por supuesto, se pueden propulsar vehículos de transporte pesado con gas licuado”. Además, cuando el motor está diseñado específicamente para este combustible, se genera un equilibrio entre eficiencia, coste y sostenibilidad, especialmente relevante para los consumidores. 

Un futuro con bioautogas 

Si el autogas ya ofrece ventajas claras, su evolución renovable multiplica su potencial. El bioautogas, que se está empezando a producir a mayor escala, representa un paso importante hacia la neutralidad climática. “Del refino del HVO se obtiene bioautogas directamente; en función de que vaya incrementándose la producción de HVO -que es la estrategia europea con los biocombustibles-, se irán produciendo cada vez más toneladas de bioautogas”, explica.

De hecho, los avances actuales son claros, como apunta Silva: “Hemos sido capaces de certificar que estamos reduciendo hasta un 93% el CO2”. Esto sitúa al bioautogas como una solución capaz de adelantarse a los objetivos europeos: “tenemos, en 2026, un combustible que ya está por encima de lo que Europa nos exige en 2050”.

Uno de los retos a los que se enfrenta el sector es garantizar su trazabilidad. Para ello, se trabaja en sistemas que certifiquen el origen renovable del combustible, asegurando que los vehículos operen realmente con bioautogas.

En paralelo, el desarrollo tecnológico continúa. La ampliación de motores y gamas permitirá llevar esta solución más allá de la última milla, extendiéndola a vehículos de mayor tonelaje. En palabras de Silva, el mensaje es claro: “El autogas es una realidad, y el bioautogas es una oportunidad de futuro que hay que hacérsela ver al mercado”. Un camino en el que innovación, colaboración y visión a largo plazo serán claves para transformar el transporte.

El autogas ya ha demostrado su capacidad para responder a los retos actuales del transporte, especialmente en entornos urbanos donde la reducción de emisiones es prioritaria. Su evolución hacia el bioautogas refuerza aún más su papel como solución de presente y futuro, capaz de combinar eficiencia, sostenibilidad y accesibilidad. 

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