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El gas licuado, un combustible seguro y preparado para el futuro

25/11/21

GASLICUADO

El gas licuado, gracias a su forma de almacenamiento y transporte, es una energía segura y ampliamente disponible. Sus características únicas y su capacidad de aprovisionamiento le permiten cubrir múltiples tipos de necesidades energéticas en cualquier escenario posible.

Todo nuestro entorno requiere energía para funcionar. Si hablamos de los hogares, el calentar el agua, la calefacción, cocinar o mantener los electrodomésticos encendidos son algunos ejemplos; en las distintas actividades industriales, el autogas como combustible para los medios de transporte, la fundición en la fábrica o los sistemas de riego son otros casos que requieren de su uso.

Es algo que de algún modo damos por hecho, pero garantizar la seguridad del suministro energético en todos los escenarios posibles es fundamental para mantener el tejido económico y el bienestar de las personas. Y el gas licuado es un combustible excepcional para ello.

Las particularidades y la capacidad de aprovisionamiento de este recurso le permiten cubrir múltiples tipos de necesidades energéticas en cualquier rincón y escenario posible. Además, el hecho de que el grueso de su consumo en España sea de producción nacional, permite que esté disponible de forma inmediata y en todos los puntos de la región. 

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Almacenamiento y transporte seguros 

Las ventajas y características del gas licuado son muchas, pero hoy nos queremos centrar en su transporte y almacenamiento, y en por qué se trata de un suministro energético seguro.

El gas licuado se transporta, generalmente, en camiones cisterna en estado licuado. Este método de mover el cargamento garantiza una mayor seguridad y también permite que se almacene de manera más cómoda.

Las plantas de almacenamiento mayoristas o terminales de importación y exportación cuentan con infraestructura suficiente para almacenar grandes cantidades de gas licuado. La tecnología empleada para su almacenamiento comprende depósitos en cavernas subterráneas, grandes estanques refrigerados, los estanques cilíndricos o esféricos de acero, o bombonas, lo que lo convierte en un almacenaje seguro y eficaz.

Esto, unido a su portabilidad y modo de consumo, lo hacen altamente accesible y seguro para su uso en cualquier punto de la geografía española como por ejemplo las zonas periféricas como las Islas Canarias donde se transporta por vía marítima ofreciendo la posibilidad de aprovisionar cada rincón de las islas.   

Una infraestructura pensada para imprevistos y cambios en el modelo energético

En caso de imprevistos, como pueden ser los desastres naturales, o cambios en el modelo energético, el gas licuado es el aliado idóneo.

Gracias a las infraestructuras de compañías como Repsol, DISA o Primagas y a que, como hemos comentado, la mayoría de lo que consumimos es de producción nacional, tenemos un acceso rápido y fácil a sus reservas – que son altas y están ya disponibles – para afrontar imprevistos o cambios en el modelo energético.

En este sentido, cuando el biopropano u otras soluciones energéticas renovables se generalicen, la infraestructura actual podrá hacer frente a la distribución energética de este combustible, sin necesidad de invertir en nuevos recursos y cumplir así con los objetivos climáticos fijados para los años 2030 y 2050.

Además, por sus características únicas, el gas licuado no se deteriora con el tiempo, de manera que se puede almacenar y estará listo para poder consumirse en cualquier momento.

En resumidas cuentas, apostar por el gas licuado como combustible para cualquier uso o circunstancia es apostar por un valor seguro.