Y es que de los principales atractivos del gas licuado es su accesibilidad. Los vehículos convencionales pueden transformarse para utilizar autogas mediante una inversión moderada y un proceso relativamente rápido, evitando la necesidad de adquirir un coche nuevo.
Tal y como señala en una conversación con AGL la Asociación de Transformadores de Vehículos (ASTRAVE), que agrupa a empresas especializadas en este tipo de adaptaciones, las llamadas que han recibido han aumentado en un 150%, “principalmente a raíz de la subida de precios de la gasolina y el diésel”. La Asociación explica que “el aumento repentino del interés responde a que el gas licuado es un combustible cuyo precio se mantiene más estable”, siendo una alternativa “mucho más económica en periodos de incertidumbre energética como el actual”.
Además, desde ASTRAVE destacan que “es un combustible de transición que reduce las emisiones contaminantes de los vehículos, y esto hace que los vehículos gasolina EURO 4 (matriculados a partir de 2006) y diésel EURO 6 (matriculados a partir de 2016), puedan conseguir la etiqueta ECO con la transformación a gas licuado”. Por lo tanto, “permite dar una segunda vida útil a un vehículo, contribuyendo así a la economía circular”.
Durante periodos de alta movilidad, como la Semana Santa, el autogas destaca también por su disponibilidad. En España, la red de suministro cuenta ya con más de 900 estaciones de servicio, lo que garantiza su acceso tanto en entornos urbanos como en trayectos de larga distancia.
Esta amplia infraestructura aporta tranquilidad a los conductores, que pueden planificar sus desplazamientos con mayor previsibilidad y sin preocuparse por la disponibilidad del combustible.