Beneficios directos para la economía y el bienestar
Gracias al gas licuado, las áreas y municipios que se encuentran fuera de la red cuentan con una alternativa energética que permite el desarrollo de su tejido económico y social.
Por un lado, permite que los hogares y empresas cuenten con los recursos que necesitan para garantizar su bienestar – cubriendo necesidades básicas como la calefacción en invierno o la disposición de agua caliente –, así como para desarrollar su actividad reduciendo su huella ambiental.
Por otro lado, al tratarse de una energía coste-eficiente, organizaciones y hogares pueden beneficiarse económicamente de su uso.
Aquí hay que añadir que se trata de un importante complemento de las energías renovables en las áreas rurales. El hecho de que se trate de un respaldo energético fiable y que facilita la distribución descentralizada permite dar servicio a cualquier zona, sin importar lo urbanizada o poblada que esté.
Además, el que la infraestructura de aprovisionamiento, transporte y uso actual esté preparada para el futuro, permite que se puedan incorporar nuevas soluciones cada vez más sostenibles tan pronto como sean demandadas o necesitadas. Para la España vaciada, esto es una característica fundamental.
El gas licuado es, por tanto, la alternativa energética perfecta para estas zonas rurales, susceptibles de presentar multitud de casuísticas. La orografía y la distancia de grandes núcleos urbanos no son un obstáculo gracias al gas licuado, que ofrece una alternativa más eficiente y sostenible a las fuentes de energía tradicionalmente utilizadas en estas áreas, como el carbón.