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El gas licuado, alternativa energética para la España vaciada

04/05/22

GASLICUADO
ESPAñAVACIADA

Provincias como Soria, Zamora o Cáceres están dentro de lo que se conoce como la España vaciada, zonas rurales o escasamente pobladas que han ido perdiendo habitantes con el paso de los años. El gas licuado es una energía que ayuda a fijar población en estas áreas

España tiene unos 47,4 millones de habitantes, alrededor de 13 millones más que en 1975. No obstante, este incremento sustancial no se ha dado en todas las zonas por igual. La revolución económica y social vivida en las últimas décadas ha generado grandes movimientos migratorios hacia ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao, mientras que provincias como Soria, Zamora o Cáceres han disminuido en población total. Esto es lo que se conoce como España vaciada.

De acuerdo con un reciente informe del Banco de España, el 42% de los municipios de nuestro país está en riesgo por despoblación. En este contexto, muchas de estas son zonas que carecen de conexión a la red de gas natural, con las consecuencias que esto conlleva para los vecinos, la economía local y el medio ambiente.

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Beneficios directos para la economía y el bienestar

Gracias al gas licuado, las áreas y municipios que se encuentran fuera de la red cuentan con una alternativa energética que permite el desarrollo de su tejido económico y social.

Por un lado, permite que los hogares y empresas cuenten con los recursos que necesitan para garantizar su bienestar – cubriendo necesidades básicas como la calefacción en invierno o la disposición de agua caliente –, así como para desarrollar su actividad reduciendo su huella ambiental.

Por otro lado, al tratarse de una energía coste-eficiente, organizaciones y hogares pueden beneficiarse económicamente de su uso.

Aquí hay que añadir que se trata de un importante complemento de las energías renovables en las áreas rurales. El hecho de que se trate de un respaldo energético fiable y que facilita la distribución descentralizada permite dar servicio a cualquier zona, sin importar lo urbanizada o poblada que esté.

Además, el que la infraestructura de aprovisionamiento, transporte y uso actual esté preparada para el futuro, permite que se puedan incorporar nuevas soluciones cada vez más sostenibles tan pronto como sean demandadas o necesitadas. Para la España vaciada, esto es una característica fundamental.

El gas licuado es, por tanto, la alternativa energética perfecta para estas zonas rurales, susceptibles de presentar multitud de casuísticas. La orografía y la distancia de grandes núcleos urbanos no son un obstáculo gracias al gas licuado, que ofrece una alternativa más eficiente y sostenible a las fuentes de energía tradicionalmente utilizadas en estas áreas, como el carbón.

El gas licuado, una alternativa para la España vaciada

Por suerte, como señalamos, el gas licuado es una alternativa real y accesible para las zonas rurales o con poca población que se encuentran fuera de la red

La flexibilidad que ofrece el gas licuado en términos de transporte, almacenamiento y distribución – se transporta a través de camiones cisterna y se almacena en bombonas para su uso particular y profesional, por ejemplo – hace que llegue a cualquier rincón, por pequeño que sea o por alejado de la red de gas natural que se encuentre.

Además, gracias a una combustión baja en emisiones de CO2 y partículas, es una alternativa sostenible que contribuye de forma directa a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Y no solo eso, sino que, al llegar a cualquier punto de la geografía española, es un complemento perfecto al despliegue de las futuras infraestructuras de generación renovable para de trabajar de forma inmediata en la consecución de los objetivos climáticos para 2050.

Esto, unido al hecho de para su utilización no es necesario el desarrollo de nuevas infraestructuras de distribución energética, hace que el gas licuado se adapte perfectamente a las particularidades del mundo rural y de áreas energéticamente aisladas como las islas canarias. 

A nadie se le escapa que, en los últimos años, nuestro país ha recibido varios toques de atención desde Bruselas en relación a las normativas medioambientales europeas y a la inacción sobre los efectos del cambio climático. Es por ello que consideramos importante subrayar que el gas licuado es un aliado de la España vaciada y una alternativa energética imprescindible para avanzar de manera inmediata en el proceso de transición energética de nuestro país.