Poder contar con fuentes de energía accesibles es muy importante en un país con una geografía diversa y territorios con distintas necesidades de suministro. En muchas zonas rurales, de difícil acceso y territorios ultraperiféricos, como Canarias, el acceso a determinadas redes de distribución energética puede ser limitado o inexistente.
El gas licuado ofrece una solución para estos lugares gracias a su facilidad de transporte, almacenamiento y distribución, sin necesidad de extender nuevas redes de suministro hasta cada localidad. De este modo, contribuye a que hogares y negocios puedan disponer de calefacción y agua caliente también en los lugares donde las alternativas son más limitadas.
Además, contar con diferentes opciones energéticas es fundamental para avanzar hacia una transición energética justa e inclusiva. La disponibilidad de soluciones adaptadas a cada territorio ayuda a responder a las necesidades de las familias, proteger el bienestar durante los episodios de frío y sostener la actividad económica de negocios que resultan esenciales para la vida de muchas comunidades. La energía debe llegar a las personas con independencia de su código postal, y atender esta realidad es imprescindible para evitar que las zonas rurales y de difícil acceso queden atrás.